El jugador intenta el movimiento soñado.
Maneja el balón como si fuera con la mano.
Lo domina, lo acaricia, lo prepara para un potente disparo.
Amaga una vez, dos veces, engancha y le da el sablazo.
Revienta la red. La infla con gran categoría y contundencia.
Levanta los brazos, se llena de gloria.
Es en ese momento en que ve la cancha totalmente vacía.
Ni una mosca vio su golazo.
Piensa que la próxima vez tiene que jugar en equipo. Tirar una pared o habilitar a otro jugador.
Porque así, haciendo la personal, le da la sensación que está demasiado solo.
04 agosto, 2009
19 julio, 2009
Vueltas
Dar vuelta un partido es una sensación espectacular.
Y si sirve para da la vuelta olímpica, festejando el campeonato, origina una alegría infinita.
Hace poquito vi cómo el equipo supuestamente más débil, de visitante en tierras de otros idiomas, le daba la vuelta una final al candidato a campeón.
Hubo muchos festejos solidarios.
Puños arriba, apuntando al cielo.
El fútbol es así, suele decirse: a los partidos hay que ganarlos en la cancha.
Quizá la característica más hermosa de este deporte es que siempre hay una posibilidad de dar el “batacazo”, lograr el resultado que nadie esperaba.
Por eso, les recomiendo, no se anden con vueltas con este tema: nunca festejen antes de ganar.
Y si sirve para da la vuelta olímpica, festejando el campeonato, origina una alegría infinita.
Hace poquito vi cómo el equipo supuestamente más débil, de visitante en tierras de otros idiomas, le daba la vuelta una final al candidato a campeón.
Hubo muchos festejos solidarios.
Puños arriba, apuntando al cielo.
El fútbol es así, suele decirse: a los partidos hay que ganarlos en la cancha.
Quizá la característica más hermosa de este deporte es que siempre hay una posibilidad de dar el “batacazo”, lograr el resultado que nadie esperaba.
Por eso, les recomiendo, no se anden con vueltas con este tema: nunca festejen antes de ganar.
14 julio, 2009
Es para vos
Un gol sin dedicatoria ni festejo es una mentira.
La idea es que este blog sea un golazo. Como no los puedo meter en la cancha, intento acá.
De pronto, quién te dice, me descubren, me compran y me llevan a escribir a Europa, donde se pagan millones. Y, encima, en euros.
Entonces, ya lo voy dedicando. Tiene más valor ahora que cuando sea millonario.
Estas páginas están dedicadas a dos personas que están en el lugar desde donde uno no vuelve. En la platea desde la que se ven todos los partidos sin pagar entrada.
La primera persona es la que me bancó mis idas a la cancha. Por financiarlas y por aguantarme las ausencias domingueras o sabatinas. Sin ella no estaría en este mundo. Mamma mia... por si no se avivaron.
La segunda es un amigazo que me llevaba décadas, y con quien nos hicimos grandes amigos en el trabajo, jugando con las palabras y el doble sentido -siendo el segundo futbolero- que solamente la gente que alguna vez saltó en un tablón, literalmente, puede usar. Lalo. Ojalá me dictes alguna frase de tanto en tanto.
La idea es que este blog sea un golazo. Como no los puedo meter en la cancha, intento acá.
De pronto, quién te dice, me descubren, me compran y me llevan a escribir a Europa, donde se pagan millones. Y, encima, en euros.
Entonces, ya lo voy dedicando. Tiene más valor ahora que cuando sea millonario.
Estas páginas están dedicadas a dos personas que están en el lugar desde donde uno no vuelve. En la platea desde la que se ven todos los partidos sin pagar entrada.
La primera persona es la que me bancó mis idas a la cancha. Por financiarlas y por aguantarme las ausencias domingueras o sabatinas. Sin ella no estaría en este mundo. Mamma mia... por si no se avivaron.
La segunda es un amigazo que me llevaba décadas, y con quien nos hicimos grandes amigos en el trabajo, jugando con las palabras y el doble sentido -siendo el segundo futbolero- que solamente la gente que alguna vez saltó en un tablón, literalmente, puede usar. Lalo. Ojalá me dictes alguna frase de tanto en tanto.
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