Confieso que en mi opinión los argentinos no podemos disfrutar un mundial. Lo sufrimos. Porque sabemos que podemos llegar lejos pero tememos lo peor.
Tenemos experiencia en el asunto: cuando llegamos con ilusión terminamos con amargura.
En esta ocasión estamos ahí con un gran número de individualidades de calidad, desde los jugadores hasta el técnico. Todavía no tenemos equipo. El juego colectivo no apareció y quizá no llegue hasta el 2014.
Tenemos al mejor jugador del mundo, pero vestido con el buzo de entrenador. Sus locuras y excentricidades pueden resultar electrizantes. Puede dar la energía y la mística que logra resultados, o darnos un golpe de tensión y dejarnos en la lona.
También sabemos que a veces llegar mal es mejor. Ejemplos sobran de equipos que entran por la puerta de atrás y salen con la copa en la mano.
Los “especialistas” en los medios siguen analizando y hablando de candidatos. España es la “niña bonita” de los pronósticos. Ojalá que las burbujas no se le suban rápido a la cabeza a los jugadores de la furia roja. Si no controlan su mente dejarán a sus compatriotas furiosos.
Lo más probable es que los de siempre lleguen a las instancias claves.
Brasil sigue siendo el mejor equipo de fútbol, un escalón o varios por arriba de todos. Si fueran con dos selecciones, la de titulares y suplentes, sería probable que jugaran la final contra sí mismos. Eso los pone cerca, pero no les garantiza la copa.
En la semifinales, desde mi punto de vista, nos encontraremos con una mezcla de los de siempre y alguna sorpresa.
1- Brasil
2- Alemania o Italia (si no llegan los dos). Jugando mal o bien, siempre llegan.
3- España (si llegan con la actitud correcta) e Inglaterra (este año creo que tienen un equipo más balanceado)
4- Y el cuarto... un sospechoso de siempre o una sorpresa. Mi corazón pide ver a Argentina aquí (aunque creo que no jugaremos más de 4 o 5 partidos, con suerte), pero también podemos ver aquí a Francia, Holanda, Portugal o alguna sorpresa... incluso trasandina...
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